“LOS OJOS VERDES” DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

“La fuente de los Álamos, perdida en el Moncayo, en cuyas aguas habita un espíritu del mal. un espíritu con los ojos del color de la esmeralda. Los ojos de una mujer, unos ojos de un color imposible, unos ojos verdes…”

Así relataba Gustavo Adolfo Bécquer en el siglo XIX el misterio que alberga esta cumbre que corona, solitaria, el oeste aragonés.

El Moncayo marca el límite en la división política entre Castilla, Navarra y Aragón, pero también señala la frontera geográfica que separa la meseta castellana del valle medio del Ebro. Es la puerta que da la bienvenida a los viajeros de poniente. Es el bastión que flanquea y vigila el paso de los caminantes.

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