ZARAGOZA, PIONERA DEL CINE

Mediodía del 11 de octubre de 1896. El zaragozano Eduardo Jimeno Correas se encuentra situado frente a la Basílica del Pilar de Zaragoza, bien en una balcón, bien en una escalera. Desde abajo puede verse un artilugio que nadie conoce y que pasa completamente desapercibido: una máquina de grabar cine comprada en la propia fábrica de los hermanos Lumière.   Puedes escuchar nuestra versión podcast desde este link.

La adquirió junto a su padre con quien compartía una caseta de feria recorriendo todo el país. Decidirían dar un giro a su carrera profesional augurándole un gran futuro a esta nueva atracción consistente en imágenes que se mueven sobre una pantalla.

Jimeno hijo, con 27 años de edad, sigue esperando frente a una de las puertas principales del templo. Está a punto de crear la primera producción del cine español. Va a colocar a Aragón en la vanguardia. Acaba de rodar unas maniobras del ejército junto al Ebro pero esas imágenes quedarían inservibles debido a la falta de luz.

Como hicieran los propios Lumière meses antes pariendo la primera película de la historia con la salida de los obreros de una fábrica francesa, Eduardo pretende recoger escenas naturales que plasmen el transcurrir habitual de sus coetáneos.

La salida de misa de 12 en vísperas de la festividad de la Virgen del Pilar le parecía una escena suficientemente representativa. Además, él mismo había abierto hacía un mes en el Paseo Independencia, 27, una sala para ver cine y pensaba proyectar allí esta secuencia.

Tras la misa, como es natural, comenzó la salida de los fieles y Eduardo Jimeno dejó para la posteridad poco menos de un minuto de grabación. Hombres trajeados, todos con sombrero. Mujeres con sus mejores galas. Niños vestidos de domingo. Soldados con su uniforme. Señoras con mantilla de riguroso negro.

Esta vez sí, la grabación cinematográfica había sido un éxito y la película fue proyectada días después desde la sala de cine del Paseo Independencia. Durante esas fiestas del Pilar no se habló de otra cosa. La gente se asombraba al verse allí en aquella pantalla o al localizar a conocidos suyos.

El pionero cineasta repitió la operación a la misma hora y lugar una semana después. El resultado de la película fue muy diferente: allí puede verse a una multitud de personas saludando eufóricamente a cámara. Algunos incluso subidos a las rejas de la puerta de la catedral y a los salientes de la fachada buscando protagonismo. Este segundo documento gráfico es conocido con el nombre de “Saludos”. Puedes ver ambas películas desde aragoncurioso.com.

No obstante, según publicarían en 1999 Jon Letamendi y Jean-Claude Seguin, en realidad la fecha de grabación de la película del aragonés sería algo posterior, sobre 1898 o1899. El catedrático Agustín Sánchez Vidal apunta en su libro “El siglo de la luz” como posible fecha del film, el 5 de noviembre de 1899 y afirma que la grabación de las maniobras del ejército en el Ebro en realidad habrían sido recogidas sin errores suponiendo, por tanto, una película anterior.

Los historiadores no acaban de ponerse de acuerdo pero lo que no puede discutirse es que nos separa más de un siglo de esas grabaciones a través de las cuales quedaría retratada en movimiento del modo más natural una parte de aquella sociedad. Unas películas que sirven hoy de máquina del tiempo hacia la Zaragoza de finales del siglo XIX.

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